martes, 20 de noviembre de 2012

Gordo, enfermo y "casi" muerto

Joe Cross tiene una teoría:
"Pasamos 40 años de nuestras vida intentando matarnos y los otros 40 intentando mantenernos vivos".
En el caso de este 'broker' australiano reconvertido en cineasta, el punto crítico llegó a los 41, cuando la balanza marcaba 150 kilos, cuando su cuerpo se cubrió de granos y pústulas por un ataque de urticaria y cuando el médico de turno le dijo:

"Si sigues así, no vas a durar mucho".



Le recetaron Prednisone entre otros muchos medicamentos, pero siguió atiborrándose de Big Macs (hasta once de una tacada), picando a todas las horas y bebiendo 'océanos de Coca Cola'.
Hasta que un día, examinando su barriga, llegó a la conclusión de que se había convertido en una auténtico 'yonki' de la comida basura y que sólo cabía una solución: desintoxicarse como cualquier adicto.

La primera y radical decisión: beber sólo zumos durante sesenta días. 
La segunda: comprarse una buena licuadora. 
La tercera: recorrer Estados Unidos de costa a costa, armado con una cámara y 'triturando' sobre la marcha vegetales y frutas, saliendo al encuentro de decenas de gordos e invitándoles sutilmente a 'libar' del néctar milagroso...

Nuestro amigo antes del viaje:
 
Joe Cross.



La premisa dramática era: chico gordo y rico hace dieta líquida durante sesenta días para intentar 'salvar su vida'", confiesa Joe Cross, protagonista y director del insólito 'road movie'.

"Lo que me sorprendió vivamente fue la reacción positiva de la gente. Algunos reconocieron que su forma de comer era como un 'suicidio lento'. Muchos decidieron cambiar y embarcarse en la misma aventura".

Joe Cross contó con la complicidad y el seguimiento del doctor Joel Furhman, crítico implacable de los hábitos dietéticos de los norteamericanos.  

"En todas las áreas de vida soy partidario de la moderación", asegura el doctor Furhman ante la cámara. "Pero con la comida 'basura' y ultraprocesada soy implacable: hay que desterrarla por completo de nuestra dieta".

Lo que Cross propone, tras experimentarlo en carne propia, es


"una vuelta a lo más básico y a lo que nos da directamente de la Madre Naturaleza". 

"Mi decisión fue radical y no le recomiendo a todo el mundo que se lance a la carretera durante sesenta días tomando nada más que zumos", reconoce el cineasta. 

"Pero cualquiera puede probar a 'desintoxicarse' durante unos días, con la supervisión de un doctor".
"Al principio es normal notar un 'bajón', como si nos diera el 'mono', pero los niveles de energía subirán luego tremendamente", asegura Cross. 
"Con el tiempo no sólo mejorará nuestra salud física, sino que llegaremos a adquirir una claridad mental que no teníamos antes".




Con su licuadora siempre cerca, Cross recuerda cómo la historia está llena de gente notable que predicó con el ayuno y la dieta líquida: de Hipócrates a Pitágoras, de Gandhi a Jesucristo...

"Nunca es tarde para purificarse, ni para recordarse a uno mismo el punto de partida. Sigo llevando en mi iPhone una foto de cuando estaba gordo y enfermo, pesaba 150 kilos y parecía que me hubiera tragado una oveja".



Artículo extraido de "El mundo" Autor: Carlos Fresneda (Corresponsal) | Nueva York

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